LONDRES – Francia prometi√≥ acelerar la administraci√≥n de las vacunas Covid-19 luego de la indignaci√≥n nacional generalizada por la lenta campa√Īa de vacunaci√≥n del gobierno.

En una inversi√≥n significativa de su enfoque, las autoridades de Par√≠s anunciaron planes para abrir hasta 600 centros de vacunaci√≥n en todo el pa√≠s y ofrecer vacunas gratuitas a cualquier persona de 75 a√Īos o m√°s.

¬ęAmpliaremos, aceleraremos y simplificaremos nuestra estrategia de vacunaci√≥n¬Ľ, dijo a los medios de comunicaci√≥n el ministro de Salud franc√©s, Olivier Veran.

Pero la tarea de lograr las tasas de vacunaci√≥n logradas por algunos de los principales vecinos europeos de Francia, como Gran Breta√Īa o Alemania, sigue siendo abrumadora.

Igualmente grande es el da√Īo hecho a la credibilidad del presidente franc√©s Emmanuel Macron, quien planea poner en marcha su campa√Īa de reelecci√≥n este a√Īo.

A diferencia de Gran Breta√Īa, que con una poblaci√≥n casi id√©ntica a la de Francia, ya ha vacunado a m√°s de un mill√≥n de personas, las autoridades francesas lograron vacunar precisamente a 516 pacientes durante la primera semana de su campa√Īa, una cifra similar a la que administra Alemania. en unos 30 minutos de cada jornada laboral.

Las autoridades explican que la principal razón de este rendimiento sorprendentemente bajo son las profundas sospechas entre los ciudadanos franceses comunes sobre la seguridad de las vacunas.

Seg√ļn Ipsos, una de las principales encuestas de opini√≥n del pa√≠s, solo cuatro de cada diez franceses dicen tener la intenci√≥n de recibir una vacuna contra el coronavirus, la puntuaci√≥n m√°s baja de cualquier pa√≠s desarrollado; en cambio, el 70 por ciento de los alemanes y el 77 por ciento de los brit√°nicos dicen que ser√°n inmunizados.

Como resultado, el gobierno franc√©s adopt√≥ una distribuci√≥n deliberadamente lenta de la vacuna, dise√Īada para tranquilizar al p√ļblico sobre las vacunas antes de ofrecerlas a la poblaci√≥n en general; la batalla contra el virus comenzar√≠a con una lucha por las mentes de los franceses.

Se ha decidido que los hogares de ancianos ser√°n los primeros objetivos.

Se pidió a todas las personas que dieran su consentimiento y firmaran un formulario antes de administrar la vacuna; el formulario se amplió a 45 páginas. Y un médico calificado debe supervisar la administración de cada vacuna.

El profesor Alain Fischer, coordinador de vacunaci√≥n del gobierno franc√©s y distinguido bi√≥logo, inicialmente parec√≠a estar orgulloso de la lentitud de la campa√Īa de inmunizaci√≥n: esto, dijo, le dio a Francia ¬ęla oportunidad de hacer las cosas bien en t√©rminos de seguridad, eficacia , organizaci√≥n y √©tica ¬ę.

La estrategia fue un desastre a todos los niveles.

Esto no tranquilizó a los escépticos ni a los escépticos.

Un equipo de la televisi√≥n nacional francesa, que acompa√Ī√≥ a un equipo m√©dico a una residencia de ancianos, descubri√≥ que menos de una cuarta parte de los residentes hab√≠an dado su consentimiento para las vacunas, y muchos ancianos todav√≠a sospechaban ¬ęqu√© hay en esos tubos¬Ľ.

Mientras tanto, las tasas de infecci√≥n por coronavirus en Francia han aumentado dr√°sticamente, y nadie podr√≠a explicar por qu√© las campa√Īas de vacunaci√≥n lanzadas en Europa de alguna manera no han logrado llegar a las principales ciudades de Francia, aunque el pa√≠s est√° recibiendo alrededor de 500.000 dosis. de la vacuna desarrollada por Pfizer cada semana.

La reacción política fue feroz.

¬ę¬ŅFrancia est√° recibiendo el sombrero de burro en Europa para las vacunas?¬Ľ dijo el influyente diario Le Monde, que calific√≥ la experiencia como un ¬ęfiasco¬Ľ. Incluso la Academia Nacional de Medicina de Francia culp√≥ al gobierno por tomar ¬ęprecauciones excesivas¬Ľ.

Con las cr√≠ticas creciendo como una bola de nieve, funcionarios cercanos a Macron dijeron que estaba ¬ęfurioso¬Ľ por el ritmo de las vacunas, que calific√≥ como ¬ęindignas de Francia¬Ľ.

El presidente también convocó una reunión especial de crisis a principios de semana, con el primer ministro Jean Castex y otros ministros para discutir el lanzamiento de la vacuna.

La respuesta sigue un patrón tradicional en Francia, donde los presidentes suelen atribuirse el mérito de los éxitos políticos, pero culpan a sus ministros por los fracasos.

Sin embargo, el problema para Macron es que tiene la reputación de microgestionar todas las facetas de la política gubernamental, por lo que le resulta más difícil no responsabilizarse por lo sucedido.

En cualquier caso, Francia está ahora en una carrera para lograrlo. El establecimiento de centros de vacunación en pueblos y ciudades importantes representa un cambio total de la estrategia anterior. Los formularios de consentimiento deben simplificarse y pueden descartarse.

Los m√©dicos tambi√©n pueden supervisar a algunas enfermeras que administran la vacuna al mismo tiempo. Y el n√ļmero de personas elegibles para vacunarse ahora se ha ampliado considerablemente.

Pero, a medida que avanzan, las autoridades parecen pasar de una controversia a otra.

Gabriel Attal, el portavoz del gobierno, promete que Francia inoculará a 14 millones de personas en los próximos seis meses. Sin embargo, Jean-Baptiste Djebbari, el ministro de Transporte, calculó la cifra en 26 millones.

Mientras tanto, la mayoría de los franceses comunes esperan ver al menos un centro de vacunación.

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