Desde que se nace y hasta que se es mayor, la alimentación es base fundamental para el desarrollo de las personas. Si bien es cierto los alimentos siempre son protagonistas en el día a día, hay que decir que en la época infantil y más especialmente en los bebés, son todavía más protagonistas. Lo cierto es que, uno de los objetivos principales de los progenitores es garantizar el buen desarrollo y crecimiento de los hijos, precisamente por ello, es imprescindible saber qué tipo de alimentos son los más adecuados en cada momento y asegurar un crecimiento pleno y sano.
El alimento estrella: la leche
Por todos es sabido que la leche es el alimento por excelencia en las primeras etapas de vida, los bebés se alimentan básicamente de ella y en la mayoría de los casos, de leche materna. Hay que tener muy en cuenta que, en sus primeros pasos, los bebés no pueden tomar alimentos sólidos, de ahí que la leche sea esencial en este tiempo.
Como se ha mencionado, la leche materna es el producto estrella por excelencia, sin embargo, ocurre a veces que los niños la rechazan. Puede haber muchos motivos por los que se dé esta situación, sin embargo, cada vez es más frecuente que sea a causa de intolerancias. No es común analizar a los bebés para saber si son intolerantes a la lactosa, pero hay que tener en cuenta que este tipo de afecciones pueden darse desde el nacimiento.
La leche materna es muy dulce, lo que significa que puede contener gran cantidad de azúcar, algo que, en el caso de ser intolerantes, puede hacer daño a los bebés. Precisamente para evitar estos problemas, en la actualidad se puede adquirir leche sin lactosa para bebes Un producto especializado en los más pequeños y con el que se puede evitar males mayores.
Etapa de los alimentos sólidos
Una vez que el niño cumple su primer año de vida, llega el momento de añadir otros productos a su alimentación diaria. Si bien es cierto los alimentos deben ser sólidos, no es conveniente que sean demasiado duros, difíciles de masticar o de difícil digestión. Hay que tener en cuenta que el paso de la leche a los alimentos sólidos debe ser gradual, por lo que se recomienda ir añadiendo este tipo de productos a partir de los 6 o 7 meses para que, cuando tenga un año, el pequeño está más acostumbrado a ellos y amplíe su dieta con mayor facilidad.
Alimentos habituales en esta etapa de iniciación
Aunque se pueden incluir muchos alimentos en esta primera lista, los más habituales son los cereales, los purés y la carne, siempre que esta sea blanda y en trozos muy pequeños, además de otros.
En el caso de los cereales, hay que decir que cuentan con una gran cantidad de vitamina B, así como proteínas, sustancias esenciales para el correcto crecimiento del niño. También se añaden frutas y verduras en forma de puré, con el objetivo de aportar mayor cantidad de vitaminas y minerales a los pequeños.
Por otro lado, con las carnes se comienza con las más blandas y menor grasa, tales como el pavo o el pollo, poco a poco, se irán añadiendo otras como el cerdo o la ternera.
Además, habitualmente en estas primeras dietas se añaden la yema de huevo muy cocida, debido a que cuenta con vitaminas A y D y también los pescados, siendo los primeros los blancos. Los pescados se volverán esenciales en la alimentación a partir de ese momento, ya que son ricos en Omega 3 y 6, además de contar con vitamina B y zinc.






