El acné es una condición común que afecta a millones de personas en todo el mundo
, causando no solo problemas estéticos, sino también impacto emocional. A pesar de ser una experiencia común, encontrar soluciones efectivas puede ser un desafío, dado que cada piel responde de manera diferente a los tratamientos.
Cuidar la piel con acné implica una combinación de rutinas de cuidado personal y tratamientos específicos. En este artículo, conocerás algunos métodos probados para eliminar los granos y aprenderás a mantener una piel sana a largo plazo, basándonos en evidencia científica y recomendaciones de dermatólogos.

Identificar el Tipo de Acné
El primero paso para saber cómo eliminar los granos es identificar el tipo de acné. Para ello, es necesario diagnóstico profesional, pero a continuación te daremos los detalles:
Tipos Comunes de Acné
Antes de abordar el tratamiento, es esencial identificar el tipo de acné. Existen varios tipos, incluyendo el acné hormonal, el acné quístico, y el acné comedogénico (puntos negros y puntos blancos). Cada tipo requiere un enfoque de tratamiento específico para ser efectivo.
Diagnóstico Profesional
Consultarse con un dermatólogo es crucial para un diagnóstico adecuado. Los profesionales pueden recomendar tratamientos personalizados y evitar el uso de productos que podrían empeorar la condición. Un diagnóstico correcto es el primer paso hacia un tratamiento exitoso.
Tratamientos para Eliminar los Granos
Los expertos recomiendan la rutina Perfect Match de Sébium: Sébium Gel Moussant Actif y Sébium Kerato+ como parte del tratamiento adecuado para la eliminación del acné. Además, hay otras opciones que complementan esta rutina. ¡Aquí te la presentamos!
Limpieza Adecuada
La limpieza diaria es fundamental para mantener la piel libre de impurezas que pueden obstruir los poros. Utilizar un limpiador suave, sin alcohol, ayuda a eliminar el exceso de grasa y las células muertas sin irritar la piel.
Ácido Salicílico y Peróxido de Benzoilo
El ácido salicílico y el peróxido de benzoilo son ingredientes comunes en los tratamientos tópicos para el acné. Este elemento ayuda a exfoliar la piel y desobstruir los poros, mientras que el peróxido de benzoilo combate las bacterias que causan el acné.
Retinoides
Los retinoides, derivados de la vitamina A, son efectivos para prevenir la formación de nuevos granos y promover la renovación celular. Es importante usarlos bajo supervisión médica debido a su potencial de irritación.
Antibióticos
En casos severos, los antibióticos orales pueden ser necesarios para reducir la inflamación y combatir las bacterias desde el interior. Estos deben ser prescritos por un dermatólogo y utilizados por períodos limitados para evitar resistencia bacteriana.
Anticonceptivos Orales y Antiandrógenos
Para las mujeres, los anticonceptivos orales y los medicamentos antiandrógenos pueden regular las hormonas que contribuyen al acné hormonal. Estos tratamientos también requieren una consulta médica previa.
Cuidado diario de la piel y nuevos hábitos
El cuidado diario de la piel es esencial para mantenerla sana. Para ello, es debido hidratarla, incluso si es grasa. Usar una crema hidratante no comedogénica ayuda a mantener el equilibrio de humedad sin obstruir los poros. La piel bien hidratada es menos propensa a producir exceso de sebo.
Además, no debes olvidar la protección solar para prevenir daños adicionales, especialmente cuando se usan tratamientos que aumentan la sensibilidad al sol. Usar un protector solar de amplio espectro, no comedogénico, es fundamental.
Por otra parte, una dieta balanceada rica en frutas, verduras, y baja en azúcares refinados también influirá positivamente en la salud de tu piel. Algunos estudios sugieren que los alimentos con alto índice glucémico pueden empeorar el acné, por lo que es recomendable limitar su consumo.
Y, por último, es valioso manejar el estrés porque esto desencadena brotes de acné al aumentar la producción de hormonas como el cortisol. Practicar técnicas de manejo del estrés, como el yoga, la meditación y el ejercicio regular, puede tener un impacto positivo en la piel.





