A medida que pasan los años, la educación universitaria en instituciones privadas se encarece, con los títulos de grado en España llegando a ser los sextos más costosos de la región en el 2018, y los máster ubicándose en el tercer puesto, superados solo por los de Reino Unido y Letonia.
Aunque existen muchas alternativas para prepararse profesionalmente, lo cierto es que los títulos universitarios aún son vistos como algo esencial para acceder al mercado laboral.
Ante esta situación, cada vez más jóvenes buscan financiamiento externo para costearse una carrera universitaria. Pero, ¿cómo funciona este en nuestro país, cuál es el proceso para obtenerlo y qué alternativas existen?
¿Cómo funcionan los préstamos estudiantiles en España?
A diferencia de lo que ocurre en muchos otros países, no existen préstamos universitarios gubernamentales más allá de las becas, sino que estos solo son provistos por entidades financieras.
Eso quiere decir que el proceso es completamente personal, con el estudiante viéndose obligado a comparar las distintas entidades y productos que ofrecen por su cuenta.
En España y Europa, debido al aumento en los tipos de interés, estos créditos también se han encarecido, por lo que solicitarlos requiere de un buen músculo financiero. A pesar de esto, el financiamiento estudiantil suele tener condiciones menos predatorias, con intereses más bajos y plazos de pago más amplios.
Requisitos y proceso de solicitud
Los préstamos para estudiantes cuentan con requerimientos similares a los de otros tipos de productos financieros. Estos incluyen:
- Presentar la matrícula que demuestra que eres estudiante.
- Ser mayor de edad.
- Ser residente y contar con un documento de identidad vigente.
- Ingresos estables para comprobar que podrás realizar el pago.
- Un aval si la entidad determina que tu solvencia no es la ideal.
- No estar registrado en ficheros de morosos.
Es ideal comunicarse con distintas universidades, ya que en muchos casos estas tienen acuerdos con entidades financieras para brindar préstamos más económicos y con condiciones más favorecedoras.
Se recomienda realizar una investigación exhaustiva, buscando productos que no solo sean destinados a los estudios, ya que algunas entidades cuentan con préstamos tradicionales que pueden contar con condiciones mejores a las de los préstamos estudiantiles.
Tipos de productos préstamos
Entre los tipos de préstamos para los estudios, estas son los más comunes:
- Préstamo para matrícula: diseñados para el pago de toda la matrícula universitaria, incluyendo un curso de grado, máster o especializaciones adicionales. Usualmente se pagan de forma anualizada, por lo que pueden estar sujetos a modificaciones con el paso del tiempo.
- Préstamos totales: creados para realizar el pago de cualquier actividad que esté relacionada con nuestros estudios, es decir, gastos como el transporte, material de apoyo, equipo tecnológico, entre otros. Suelen ser utilizados principalmente por quienes desean estudiar en el extranjero y prefieren una línea de crédito abierta.
- Préstamos para becas: se trata de préstamos rápidos diseñados para realizar los pagos iniciales de nuestra matrícula en caso de que el dinero de la beca aún no haya sido entregado. Estos tienen importes más limitados y condiciones menos favorables.
Al igual que ocurre con otras formas de financiamiento, en los últimos años hemos visto el surgimiento de decenas de entidades poco éticas que sacan provecho de la desesperación y el desconocimiento de los estudiantes, otorgando préstamos demasiado costosos y con condiciones usurarias.
Por eso no solo es necesario investigar y comparar un buen número de opciones, sino buscar ayuda profesional para evitar ser víctima de este tipo de instituciones.
Ahora que entiendes cómo funciona el funcionamiento estudiantil, es momento de que comiences a estudiar qué entidades bancarias ofrecen el producto que mejor se adapte a tus necesidades.






