Viajar es una de las experiencias que casi cualquier persona quiere vivir. Conocer lugares, culturas y personas diferentes son algunas de los recuerdos que te puedes llevar de tus viajes, además de las actividades típicas de cada sitio.
Sin embargo, en ocasiones esto se atrasa y atrasa por cuestiones como el dinero, que no coinciden los días libres de las personas con las que quieres ir, e incluso por el miedo a ir solo.
Actualmente están surgiendo agencias que organizan viajes para grupos relativamente pequeños, de una docena más o menos. Lo bueno de esto es que se puede ir solo, pero acompañado de personas nuevas. Así se evitan las complicaciones del tiempo de otras personas y se disfruta de compañía durante la aventura.
Ésta es una tendencia que están siguiendo mucho los jóvenes en España ya que las ventajas son bastante llamativas.
¿Por qué viajar solo pero acompañado?
Las razones por las que los más aventureros deciden dar este paso son variadas. La más obvia es la novedad del viaje, ya que no se conoce con demasiada antelación al grupo con el que se va a pasar varios días.
Viajar solo en grupo permite conocer gente nueva con los mismos deseos de explorar otros horizontes, lo que hace que el nivel de compenetración sea inigualable. También de esta manera se ahorra dinero porque las reservas de hoteles o posadas se pueden compartir. Incluso el hecho de que haya otras personas puede influir de manera positiva con conocimientos que ayuden a guardar algo de dinero sin perder el viaje de calidad.
El hecho de ir con un grupo diferente al habitual hace que la experiencia sea totalmente nueva en comparación con las otras vividas anteriormente, incluso si se ha viajado en grupos de amigos o familiares.
Esto contribuye a abrir la mente a vivir de una manera diferente la excursión, a través de los ojos de una persona que conoce a otras con un interés en común pero con orígenes que quizás son completamente diferentes.
Por otro lado, las cuestiones como la organización se vuelven más sencillas con la ayuda de varios a la vez, entre los cuales puede que uno tenga pericia en ciertos ámbitos que faciliten el viaje, como el hecho de saber dónde buscar alojo.
¿Cómo hacerlo?
Puede ser complicado buscar por cuenta propia los integrantes de la expedición si son personas que no se conocen. De eso se encargan las agencias. Además, la organización previa a la salida se vuelve tediosa si no se conoce lo suficiente sobre el destino, por lo que es bueno tener un guía que sepa manejarse bien en el lugar.
Sal de la Rueda es una agencia de viajes innovadora, que ofrece especialmente este servicio. Sin embargo, se caracteriza porque sus viajes son exclusivamente de aventura, y se dirigen a destinos exóticos para Occidente, como lo son Tailandia, Vietnam, Camboya o Laos.
Su filosofía es particular: promueve una actitud de viajero y no de turista en sus grupos. Esto es para promover el respeto y la cultura del sitio que se va a visitar, por lo que incentivan a los miembros a informarse sobre la historia, tradiciones y religión.
También promueve el consumo de productos locales siempre que satisfaga las necesidades del grupo para ayudar a la economía local. Además, tiene un especial interés en cuidar el medio ambiente.
Los grupos constan de hasta 11 miembros, más un coordinador que los acompaña durante todo el viaje. La ruta a seguir está establecida con antelación, sin embargo, el ritmo, las actividades, el alojamiento y los tiempos de estancia son escogidos de manera democrática por el grupo.
La idea es que cada viaje sea una aventura irrepetible, por lo que no sigue ningún tipo de itinerario. De hecho, es posible quedarse varios día o tan solo unas horas en los destinos de la ruta.
El coordinador tiene la función de ubicar el alojamiento y los lugares para comer, pero no tiene peso en las decisiones de los integrantes. Es por esto que esta persona, a pesar de ser una persona con experiencia en viajes, no es un profesional que conoce absolutamente todo del lugar. Esto le quitaría lo aventurero a estas experiencias.





